Un partido para dudar

Partidos como el que jugó el FC Barcelona ante el Borussia Mönchengladbach por la última fecha de la Liga de Campeones tienen trampa. Por más que los catalanes habían asegurado su clasificación como primeros de su grupo, el duelo podía servirle a algunos futbolistas que naturalmente no son titulares por diversos motivos.

Los jugadores deben aprovechar estas oportunidades para hacer dudar al entrenador. Hay que convenir que apenas un solo partido no es suficiente para sacar conclusiones definitivas, entonces el objetivo, más que ganar minutos, es ganar la atención de los que toman las decisiones. Se puede perder el tren o comprar un poco de estabilidad; el futbolista tiene la obligación de identificar las oportunidades y sacar provecho de las mismas.

Es por ello que más allá del triunfo ante los alemanes, Luis Enrique debe estar satisfecho por la actuación de algunos de sus dirigidos. La reacción de estos fomenta y alimenta la competencia en la plantilla, consolidando opciones y quien sabe si hasta redimiendo algunos casos que parecían perdidos. Enumeraré dos de ellos:

  1. André Gomes: El portugués cuajó una interesante actuación en el puesto de Sergio Busquets, confirmando que ante una posible baja del volante catalán, el ex Valencia puede jugar en esa posición. No quiere decir esto que Gomes sea el sustituto natural de Busquets porque ese sería un mensaje equivocado; sí va quedando la sensación de que el portugués puede ocupar ese rol con mejores prestaciones que Mascherano. Gomes no supera todavía de una fase de aprendizaje y conocimiento de sus compañeros y de la idea del equipo, pero partidos como el de hoy lo ayudarán a comprender que en Can Barça la pelota debe correr más que el jugador. Gomes no será nunca Busquets, pero nadie debe exigirle que lo intente.
  2. Aleix Vidal: Retomemos el argumento fundamental de estas líneas: un solo partido no es suficiente para medir a un futbolista, mucho menos uno en el que todo ya está definido. Sin embargo, no debe pasar por debajo de la mesa la buena actuación de Vidal, un lateral que ensanchó y alargó el campo de juego siempre en favor del equipo. Jordi Quixano, en una magnífica pieza titulada “El Barcelona encoge las alas”, publicada en el diario El País, hacía siguiente diagnóstico: “No hay un lateral derecho específico… Ni tan siquiera hay extremos, figuras que definieron a Cruyff y a Guardiola como técnicos del Barça. Y eso se nota en el ataque azulgrana, que con el paso de los partidos ha encogido las alas“. A la distancia es imposible saber si la relación entre Luis Enrique y Vidal es tan complicada como algunos anuncian (a los entrenamientos del club no entra la prensa, y la misma prensa “especializada” ya sabemos de lo que es capaz…) pero tras el duelo europeo da la impresión de que Vidal es un futbolista muy válido para el Barcelona, y mucho más válido aún para este modelo del Barça que bien describe Quixano.

Así como estos dos futbolistas jugaron para que el entrenador dude, Paco Alcácer no acierta en su intención de conseguir lo mismo. No pretendo medir el rendimiento de un delantero únicamente por los goles que convierta o erre, y es por ello que mi revisión pasa por las impresiones que deja el atacante cada vez que intenta asociarse con sus compañeros. En el caso del Alcácer, puede que sea la ausencia de minutos de juego, la ansiedad o cualquier otro factor imposible de identificar con claridad para aquellos que no estamos dentro de la dinámica del club catalán lo que atente en contra de su adaptación. Insisto, no es su ineficacia lo que debe ocupar la mente de Luis Enrique y su cuerpo técnico sino la falta de sintonía y de entendimiento notable con quienes se acercan a él. Es como si sus compañeros quisieran que el delantero juegue al ritmo del bolero y este sólo comprenda los tiempos del Rockabilly. Por ahora hablan en lenguas distintas.

No debe existir mejor sensación para un entrenado que aquella que lo haga plantearse diferentes posibilidades al momento de planificar el próximo duelo. Gomes parece otorgarle esa posibilidad siempre que se piense en un descanso para Busquets, y en el caso de Vidal, Luis Enrique puede ganar un futbolista que va al espacio, que disfruta jugar pegado a la banda y que ofrece una variante distinta a las posibilidades natas de Sergi Roberto. Sólo el tiempo dirá si logran mantenerse y superarse, así como, en el caso de Alcácer, hacer olvidar que por ahora, lo suyo no es más que lo de Munir.

Fotografía cortesía de Mundo Deportivo

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