La presión como excusa

Es moderno hablar de la presión como característica definitoria del buen fútbol, sin que se ahonde en cuestiones tan sencillas como dónde y cuándo se debe poner en marcha esta estrategia, que al fin y al cabo es un hábito entre los muchos que caracterizan a un equipo.

Presionar es un comportamiento colectivo que tiene como finalidad atacar al rival. Se agrede al enemigo para que este pierda la pelota ya que ante semejante acoso no dispondrá del tiempo y el espacio para tomar la mejor decisión. Se realiza también con la intención de apurar las respuestas y producir un estado de ansiedad que derive en errores del adversario.

Vale aclarar que esta conducta puede llevarse a cabo en cualquier lugar del campo, a pesar de que en estos tiempos de “copiar y pegar” pareciera que, según el discurso del experto de turno, sólo tiene validez la presión alta, aquella que supone ir a buscar al contrario cuando éste se dispone a salir de su zona defensiva con el balón dominado.

El Real Madrid de Mourinho supo cumplir esta tarea de persecución en distintas demarcaciones, dependiendo de la estrategia que demandara el adversario. Hubo ocasiones en que supo ir arriba; algunas en las que presionó en el medio del campo y otras en donde la persecución se ejercía cerca de su propia área, caso en el que se le acusaba de contragolpeador como si aprovechar esa faceta del juego fuese ilegal.

Ahora bien, este comportamiento necesita que todos y cada uno de los jugadores se impliquen en él, ya que si los centrales, por ejemplo, ceden al miedo y prefieren resguardarse cerca de su propia área cuando su equipo aplica la presión alta, el rival encontrará espacios para retar a esos defensores sin que estos cuenten con el amparo de sus compañeros, es decir, quedarán mano a mano. Ante Bolivia, la Vinotinto mostró justamente esta vertiente en la que algunos iban en búsqueda del oponente mientras que otros jugadores preferían mantener los espacios conquistados.

Gerardo Martino, entrenador del Barcelona, explicaba en una entrevista que “si presionamos bien corremos menos”. Es decir, no se trata de cuánto sino de cómo se corre, y es el modelo de juego el que determinará dónde, cómo y cuándo utilizar esa estrategia.

Escribía Antonio Porchia, poeta italo argentino, en su libro Voces que “el universo no constituye un orden total. Falta la adhesión del hombre”. Cualquier táctica dependerá de sus intérpretes, claro está, pero también del rival y de sus debilidades a explotar. Eso es el juego, aprovechar los momentos según lo que el partido ofrezca.

Columna publicada en el diario Líder el 29 de agosto de 2.013

http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/La-presion-como-excusa.aspx

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Ignacio Benedetti View All →

Analista de deportes. Me has visto en Sport Plus, Canal Plus, MiTV, TELET, Telearagua, ESPN y Meridiano TV. Me has escuchado en 92.9FM, La Emisora Cultural de Caracas, el Circuito Nacional Belfort y Deportiva 1300. Me has leído en www.martiperarnau.com, la revista especializada The Tactical Room, el diario Líder, La Vinotinto.com, Revista Clímax, elestimulo.com y en otros portales deportivos. No celebro derrotas ni victorias porque me interesa conocer el cómo y entender para qué y por qué. Camino para encontrar lugares de descanso y bares sin música. Escucho porque mi experiencia es insuficiente. Hablo para generar ideas. Pienso porque es lo único que se hacer. Escribo para mostrar mi inconformidad. Y hago silencio porque me reconozco insoportable e ignorante. Mi única ambición es ser digno de las palabras del periodista y poeta argentino Joaquín Gianuzzi: "'Muy buenos días, abuelo… le agradezco mucho la incomodidad de haber estado vivo alguna vez, pero más le agradezco… el entusiasmo que puso en estar incómodo". Sigo incómodo e incomodando.

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